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ūü§ć Simone Biles & c√≥mo mejorar las conversaciones sobre salud mental

ūü§ć Simone Biles & c√≥mo mejorar las conversaciones sobre salud mental
Por Jorge Galindo • Publicaci√≥n #10 • Visualizar online
Mejor si son libres, precisas, con equilibrio en las voces y enfocadas en herramientas. Creo.

No hace ni 22 minutos desde que escribo esto que Simone Biles ha puesto el coraz√≥n blanco en Twitter, y ya estamos en 3582 RTs. Estamos asistiendo a la creaci√≥n de un s√≠mbolo en directo; uno que viene a sumarse al trabajo que ya hab√≠a avanzado gente en el deporte (la pen√ļltima, Naomi Osaka) o tantas, tant√≠simas otras personas fuera de √©l, y que va a aumentar de manera exponencial la conciencia sobre los problemas de salud mental como, simplemente, problemas de salud.
Esa es la ganancia neta del s√≠mbolo, de esta conversaci√≥n entera en marcha, de la que Biles y su ūü§ć solo es el √ļltimo eslab√≥n (pero que se demostrar√° crucial, sin duda, para avanzarla).
Ahora: también es el momento para tomar un poco de aire y pensar bien cómo queremos tener esta conversación.
El dilema
Empiezo a presentir un dilema fuerte entre dar plataforma p√ļblica y relevancia a los problemas de salud mental, y la clase de equilibrio social que deber√≠amos producir para facilitar su resoluci√≥n.
La relevancia aporta, creo, tres beneficios clarísimos:
+ Sensibilización; especialmente auto-sensibilización. Uno puede reconocer más fácilmente como problema lo que antes no se lo parecía, o no identificaba con sus contornos nítidos.
+ Normalizaci√≥n. Una vez personas (particularmente aquellas de reconocido √©xito) aceptan p√ļblicamente sus afecciones de salud mental, resulta gradualmente m√°s sencillo buscar el apoyo imprescindible en el entorno inmediato con menor temor a salirnos de la norma establecida, porque √©sta se va moviendo.
+ Comunidad y contexto. La sensaci√≥n de no estar solo ante un problema espec√≠fico sino ser parte de un espectro de problemas de mayor o menor grado que tienen tanto factores propios como externos a uno reduce la culpa contraproducente, facilita la b√ļsqueda de salidas.
Pero con la relevancia llega el riesgo de:
- fomentar el diagnóstico impreciso o desequilibrado. Ahora mismo, este riesgo se ve minimizado porque estoy relativamente seguro de que el infra-diagnóstico supera al sobre-diagnóstico, pero me preocupa que esto no sea cierto por igual en todos los países, grupos socioeconómicos ni segmentos de edad. Si acabamos convirtiendo la conciencia sobre salud mental en un privilegio y su reconocimiento en una marca de estatus, estaremos dejando de lado a quien más tiene que perder ante este tipo de problemas.
- minimizar la importancia de una parte fundamental del trabajo que cada uno tiene que hacer, que tiene que ver con la voluntad y la intenci√≥n de modificar comportamientos alineados con un trabajo cl√≠nico profundo. Aqu√≠ declaro n√≠tidamente mi alineaci√≥n basada en la evidencia disponible con las herramientas cognitivo-conductuales (y, cuando sea necesario, la medicaci√≥n). La relativizaci√≥n de culpas, la b√ļsqueda de factores contextuales, es una parte fundamental, indisoluble de ese trabajo. Pero no empieza ni acaba ah√≠; y diluir el problema o reducirlo exclusivamente a factores comunes o contextuales puede dificultar su soluci√≥n a largo plazo tanto como lo ha venido haciendo la negaci√≥n de dichos factores.
- alineado con lo anterior, confundir la aceptación y resiliencia (necesarias) con la victimización (contraproducente). Una vez sale del círculo inmediato de confianza, la caracterización de una persona como víctima de tal o cual problema de salud mental se puede convertir en un problema para ella difícil de advertir inmediatamente, porque todavía se premia el reconocimiento y el aumento de relevancia del problema en sí.
¬ŅUna soluci√≥n?
Creo que deberíamos ir pensando en unas guías aproximadas para seguir la conversación. Aquí van algunas sugerencias.
‚Üí Libertad, anticipaci√≥n y l√≠mites. Esto puede parecer obvio, pero cuando se abre una conversaci√≥n que transita entre los l√≠mites de lo privado y lo p√ļblico de manera inevitable, es necesario remarcarlo. La norma social sobre ella deber√≠a ser que cada persona debe tener libertad absoluta para decidir qu√© comparte y con qui√©n al respecto, anticipando las posibles consecuencias a futuro, particularmente cuando hablamos de personas j√≥venes. Por el otro lado, la audiencia y los intermediarios (los medios) deber√≠a entender estos l√≠mites y no exigir m√°s ni menos.
‚Üí Precisi√≥n. Esta regla podr√≠a entrar parcialmente en conflicto con la conveniencia de que cada emisor imponga sus l√≠mites, pero tambi√©n tienen una responsabilidad con su audiencia, y es la de hablar con precisi√≥n sobre los problemas precisamente para transmitir im√°genes realistas y √ļtiles sobre ellos, que ayuden a quien escucha a ubicarse relativamente. La explicaci√≥n por encima del relato; o mejor: el relato debe producir explicaci√≥n.
‚Üí Equilibrio en las voces. Es relativamente factible y necesario que personas que se encuentran al mismo tiempo sometidas a una gran presi√≥n y cuentan con un altavoz y las herramientas cognitivas necesarias para decidir usarlo puedan hablar de los problemas de salud mental. Pero no es suficiente. Hace falta detectar y amplificar voces contra-intuitivas. A veces an√≥nimas, otras no (hombres de cierta edad en √°reas habitualmente asociadas con una masculinidad tradicional es un buen ejemplo de esto √ļltimo).
‚Üí Enfoque en herramientas. La identificaci√≥n del problema es solo la primera parte. La segunda es especificar ese ‚Äúbusca ayuda‚ÄĚ: de qu√© tipo para cada problema, d√≥nde, cu√°ndo y c√≥mo. Si no es accesible para ciertos grupos, o lo es menos, por qu√© sucede y c√≥mo podr√≠amos solucionarlo. Qu√© otras herramientas est√°n en competencia con las que han demostrado mejor funcionamiento y por qu√© deber√≠amos tener cuidado con ellas. En todo ello est√° tambi√©n impl√≠cita la valorizaci√≥n del trabajo individual y comunitario, de la voluntad atada a la comprensi√≥n y al apoyo, sin negar el contexto y sin necesidad de casarse √ļnicamente con discursos vac√≠os (de hecho, contraproducentes) del tipo ‚Äúquien quiere, puede‚ÄĚ.
La cuestión es cómo poder.
‚ÄĒ-
‚ėě Sigan a @LoreBeltran y a @IriaReguera.
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Jorge Galindo

Exploro preguntas y respuestas que (creo) nos importan para tomar mejores decisiones colectivas.

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